
Cosas que no me gustan de Curazao
Jamás en la vida verás tantos mosquitos juntos al llegar a tu casa. El primer día que llegué del trabajo, encontré una cantidad considerable de mosquitos dentro de mi hogar; era sorprendente, pero no tanto como el espectáculo que aprecié cuando abrí la puerta de mi habitación: Me sentí cual Gulliver en sus aventuras, o Godzilla en Tokio; entré en un mundo de liliputienses donde todos gritaron al unísono al ver un gigante caminando sobre ellos; el ruido de los mosquitos volando era tan fuerte, que daba la impresión de oír miles de mujeres gritando de pavor. Al prender la luz vi a los cientos de insectos pululando sobre y debajo de mi cama, impresionante.
Las calles son tan estrechas que cuando las personas con las que me muevo por la ciudad aceleran a más de 70 kilómetros por hora piensas que vas a morir volcado en alguna pequeñita carretera de aquí. Los autos pasan a solo unos cuantos palmos de los que vienen en contravía, tanto que una persona de mi contextura quedaría hecho papilla si tratara de pararse entre los dos vehículos.
Los servicios son muy distintos a como yo los conozco, al menos la forma de pago de los mismos o la manera en como se disfrutan. Pongamos algunos ejemplos: El agua y la electricidad, son pre-pagadas, por medio de saldos pagados por el usuario y anexados luego a una pequeña tarjeta con banda magnética iguales a los que te dan en las salas de juegos de video arcade para cargar un juego. Es un sistema avanzado, pero es algo incómodo estar pendiente (muy pendiente) de cuanto saldo te queda, de que si se te acaba te quedas sin luz y sin agua, de ir a meterle más saldo a la tarjeta, de que la nevera se te puede descongelar y perder todo el mercado que hiciste esta semana.
Creo que este punto es momentáneo, sin embargo debo mencionarlo a la hora de poner este post: la soledad. Es difícil cambiar de nuevos aires y aventurarse en otro país, cuando no conoces a nadie, y los pocos que acabas de conocer ya tienen sus vidas hechas y, aunque sean muy serviciales y simpáticos, sabes que al final del día se irán a sus casas y actividades y tu volverás a estar solo como en la mañana cuando te levantaste. Es difícil acostumbrarse a no poder llamar a tus amigos cuando quieras o poder acostarte a ver tv con algún familiar o cualquiera de esas cosas rutinarias que no valoramos y que tenemos que perderlas para de verdad tenerlas en cuenta y darles importancia. Que difícil de verdad. Sin embargo, me he hecho de grandes amigos aquí, personas que me han hecho sentir como en mi hogar y por las cuales nunca he llegado a sentirme completa y absolutamente solo; jamás pensé conocer a personas tan especiales… gracias de verdad si llegan a leer esto.
Los servicios de entretenimiento, llámese internet y televisión por cable, son servicios por contratos a partir de un año, y no como en mi país donde solamente llamas para conectarte al servicio y se efectúa un pago mensual. Aquí debes atarte durante un año como mínimo a la compañía que te presta la conexión para poder disfrutarla; y lo que es aún peor, son algo caros, por no decir carísimos; malo ¿no? Lo bueno es que ganas como para poder vivir con ellos.
¿Cosas que me han gustado de Curazao? Pues la primera, y puede que suene obvio y sonso repetir algo que todos deben haber dicho ya, sus paisajes, sean los de ciudad y los urbanos. A pesar de no ser aquellos a los que estoy acostumbrado, tienen un particular modo de atrapar a sus visitantes con muchos colores, tranquilidad y belleza. Todo es muy colorido y algo exagerado o sobrecargado a veces, pero no se puede negar que todo es muy bonito, quizás ese particular estilo es muy propio de la gente caribeña y tropical de estas zonas. Algo que vale la pena destacar es lo impresionante, para mí que es ver una ciudad atravesada por pequeñas bahía por donde entran y se guardan siempre yates o barcos pequeños.
La segunda también puede sonarles obvia, pero también es digna de ser mencionada por su importancia. Una de las cosas que más me gusta de Curazao es la calidez de su gente, y no solo de aquí, sino la gente que viene de las islas del Caribe. Todos te reciben con una sonrisa, y si no, te tratan de manera muy amable tratando de alguna manera de comunicarse contigo. Caso aparte es la gente con la que trabajo, todos son excelentes personas; desde el primer minuto que los conocí fueron muy amables y amistosos, de verdad les agradezco a estas personas que me hayan hecho sentir bien acompañado estos, mis primeros días en la isla.
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